Naciste Cóndor, bestia de la altura:
andina, hostil, yerta, triste y fría.
Pero no fue el paisaje que traía
de tu majestad muerte prematura.
El asesino fue Hombre, no entendía
que entre riscos se aprende con soltura
a soñar de grandezas la más pura,
entre nubes que ofrecen compañía.
El necio te creyó ave de corral,
y te juzgó ante el óbice indefensa,
al recluirte te hizo el peor mal.
Naciste Cóndor, bestia de alma inmensa
pero sin vuelo te hiciste mortal:
sin divinidad no habrá recompensa.
sin divinidad no habrá recompensa.

No hay comentarios:
Publicar un comentario