19 de julio de 2016

MÁS FÁCIL SI ES POR AMOR

He aquí un tierno diálogo de dos niños que realizan un paseo en barco. Ellos, probablemente sin saberlo, con la pureza que caracteriza los infantes, nos describieron la naturaleza de las obras que mejor se hacen: aquellas que su causa, medio y fin es el amor.

-¿Quieres que volvamos?
-Como tú quieras, Margarita. Ya sabes: siempre como Flor del Aire quiera.
-Volvamos, pues.
La embarcación empezó a desandar su camino. La niña sonreía mirando a Alegre.
-¿De qué te ríes?
-De ver cómo me obedeces. Si yo fuese una reina, seguramente no serías más pronto para responder a mis órdenes.
-No, no sería más pronto si fueses una reina.
-¿Por qué, Alegre?
-Ayer tú misma hallaste la explicación.
-No me acuerdo.
-¡Porque te quiero, Margarita! Yo no tengo más amigo ni camarada que tú...
Ella quedó un instante silenciosa, como luchando con su propia timidez. Después murmuró:
-Entonces, yo también haría siempre lo que tu quisieras.
-¿Por qué? -preguntó Alegre, temblando de esperanza.
-Porque... ¡Mira ésa mariposa!
-¡Déjala que se vaya! ¡Dime por qué!
-Porque yo también te quiero, Alegre -respondió francamente, pero sin mirarlo.
El agua que chapoteaba contra el bote hacía: ¡Clap, clap!... ¡clap, clap!
Y ella, por hacer algo que rompiera el silencio en que los dos se habían quedado, se puso a imitarla:
-¡Clap, clap!... ¡clap, clap!




(Wast, Hugo. ALEGRE. Obras completas, Tomo I, p.100-101- 1° ed.- Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Gladius 2013.)

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